Starck, Phillipe

Nació en París el 18 de enero de 1949 y, desde su adolescencia, sintió verdadera pasión por el diseño, quizás por influencia de su padre, que era constructor de aviones. Por esta razón, a mediados de los 60, se matriculó en la escuela Nissim de Camondo de la capital gala y, con 30 años, funda su primera empresa seria de diseño: la Starck Produt.

Sus primeros trabajos importantes datan de los años 70, cuando decoró algunas de las discotecas y clubes nocturnos más famosos de la noche parisina, como Les Bains Douches (1978) o La Main Bleue (1979). Sin embargo, su reconocimiento definitivo le llegó en 1984 cuando el presidente de la República francesa, François Miterrand, le encarga renovar la decoración de sus dependencias privadas del Palacio del Elíseo.

Inquieto por naturaleza y ávido por conocer cosas diferentes Philippe ha trabajado y viajado por medio mundo, hecho que le ha influido a la hora de plantear sus diseños, porque en todos ellos queda patente su especial gusto por la diversidad cultural. Ha trabajado en Tokio como decorador de restaurantes, oficinas y residencias particulares; en Madrid, fue el responsable de la decoración del restaurante-cafetería-discoteca Teatriz (1990), un soplo de aire fresco dentro del aburrido panorama de los locales madrileños más modernos; también participó activamente en la construcción del Groningen Musseum en los Países Bajos.

Sin embargo, han sido sus trabajos para la cadena de hoteles de Ian Schrager los que le han catapultado a la fama: el hotel Delano de Miami, el Paramount, Royalton y Hudson de Nueva York; los hoteles St. Martin´s Lane y Sanderson, de Londres; el hotel Clift de San Francisco o el hotel Mondrian de Los Ángeles (Hollywood), son la mejor carta de presentación de este genial diseñador francés.

Pero los trabajos de diseño de Philippe Starck no sólo se agotan en el diseño y decoración de interiores. Este genial creador francés ha trabajado también como diseñador industrial, ideando la más variada gama de objetos en serie: desde barcos para la firma Beneteau, pasando por botellas de agua mineral para la marca Glacier, artículos de viaje para Vuitton, accesorios de menaje para Alessi, mobiliario de oficina para Vitra o mobiliario urbano para la empresa Decaux; también ha diseñado vehículos, ordenadores o gafas. En definitiva, un currículo impresionante, que ha sido reconocido internacionalmente con innumerables premios. Es más, sus obras se pueden admirar en el Brooklyn Museum de Nueva York, en el Museo de Artes Decorativas de París y en el Museo de Diseño de Londres. Exposiciones individuales y colectivas en París, Marsella, Roma Munich, Kyoto, Tokio, Los Ángeles y Nueva York le consagran como uno de los mejores diseñadores del momento.