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Lámpara H-102 Miquel Milà para Tramo, 1962

Descripción del Producto

Lámpara de sobremesa H-102, diseñada en 1962 por Miquel Milà. Se fabricaba en dos medidas al igual que la cesta y la cestita. Esta corresponde al tamaño pequeño. Utiliza el mismo pie que la mesa del mismo nombre. En estado totalmente original, muy difícil de encontrar. Pieza de coleccionista.


Época

El movimiento Pop-Art tiene sus inicios en los originales anuncios publicitarios de los años cincuenta y se caracteriza por la pintura en productos de consumo masivo; se trasladan elementos de la cultura popular que son identificables y comprensibles para el ciudadano común, a la categoría de arte. El máximo exponente de este movimiento –ilustrador de revistas y publicitario– fue Andy Warhol; polémico personaje y uno de los artistas mas influyentes del siglo XX que con sus serigrafías hace que el arte en serie popularice el arte.

El nuevo concepto estético del arte se traslada al diseño de objetos, y su poder de reproductibilidad hace que ya no sean objetos únicos, sino que se fabriquen en serie, aplicando en su elaboración materiales nuevos que responden a las necesidades y demandas de la época. Los diseñadores buscan un planteamiento joven y menos grave que el denominado “buen diseño”de los años 50. El diseño se traslada a lo cotidiano. El diseño Pop es fresco, colorido, innovador y buscaba un efecto inmediato. Llama la atención y genera un deseo de compra compulsivo. Pero también es efímero, y por lo tanto obsoleto a corto plazo y desechable. Esto, en lugar de producir una devaluación cultural del movimiento, reafirma su valor que se refuerza en la industrialización y la reproducción.

Muchos diseñadores optaron por el plástico como principal elemento constructivo ya que las nuevas técnicas de modelado lo convertían en un elemento dúctil, barato, y fácil de reproducir. Los colores chillones y las formas cercanas al Pop Art acapararon la estética del momento y desterraron los últimos vestigios de la estética de postguerra. Con sus connotaciones antidiseño contrarrestó el “menos es más” del movimiento moderno y condujo inevitablemente al diseño radical de los años 70.

Diseñador

Miguel Milá (Barcelona,1931) Nacido en el seno de una aristocrática familia catalana muy relacionada con el mundo artístico —su tío, Pedro Milá y Camps, encargó a Gaudí la célebre Casa Milá, comenzó a trabajar como interiorista en el estudio de arquitectura de su hermano Alfonso y de Federico Correa. Era una época de crisis, a finales de los cincuenta, en que apenas se sabía qué era el diseño industrial.

Ante la escasez de objetos, medios y materias primas de la época, pronto empieza a diseñar sus propios lámparas y muebles, que no tarda en producir a través de su propia empresa, Tramo, montada con dos amigos, los arquitectos F. Ribas Barangé y E. Pérez Ullibarri. Sin saberlo, había encauzado su carrera hacia el diseño industrial.

De Tramo —(apócope de “Trabajos Molestos)” — surgirán las versiones previas a las famosas lámparas TMC de 1958 y TMM de 1961, “clásicos intemporales” que continúan vendiéndose generaciones después. Más adelante fundará su propio estudio de diseño e interiorismo.

Participa junto a los diseñadores y arquitectos de la época en las primeras reuniones en Barcelona para promover el diseño e implantar su práctica profesional, derivadas del debate sobre la modernidad arquitectónica y que acabarán en la creación del ADI FAD junto a André Ricard, Antonio de Moragas, Oriol Bohigas, Alexandre Cirici Pellicer, Manel Cases, Rafael Marquina y Ramón Marinel.lo, entre otros. Desde su fundación, esta asociación se dedicará a difundir el diseño español en el extranjero y a conectar a los jóvenes profesionales españoles con el exterior.

En realidad soy un diseñador pre-industrial. Me siento más cómodo con aquellos procedimientos técnicos que me permiten corregir errores, experimentar durante el proceso y controlarlo al máximo. De aquí también mi preferencia por materiales nobles, que saben envejecer”, como las lámparas Cesta (1964), de madera; la Manila (1961), de caña; la M68 (1968), de aluminio, o las pantallas de metacrilato o de lino natural de la serie Americana (1963).

Tras una etapa que coincide con los excesos de los ochenta, durante la que se dedicó al interiorismo y diseño de exposiciones, retoma su diseño de siempre con un fundamento igualmente racionalista y un lenguaje más actual, ejemplificado por el banco Neoromántico (1995), hoy de presencia habitual en los paisajes urbanos. Le siguieron unos años más tarde, los bancos Neoromántico pata liviana (2000) y el Neoromántico aluminio pata liviana (2002).

Miguel Milá ha desempeñado un papel fundamental en la historia del diseño catalán moderno. Su trabajo se ha basado en poner al día la tradición: varias de sus piezas han superado las circunstancias en que se produjeron y mantienen hoy día su validez, “gracias a haber nacido en una época en que se valoraba el rigor y la honestidad”, afirma Milá. En 1987 fue reconocido con la primera edición del Premio Nacional de Diseño y en 2008 ha recibido el Compasso D’Oro como reconocimiento a su trayectoria profesional y su contribución a la difusión del diseño español en el extranjero.

Lámpara H-102 Miquel Milà para Tramo, 1962

Medidas: 20x20x29 cm.
Estado: Original en perfecto estado
Pieza de coleccionista

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