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Lámpara KD 27 Joe Colombo para Kartell, 1967

Descripción del Producto

Lámpara original diseñada por Joe Colombo en 1967  y producida por Kartell. Construida sobre un cilindro de plástico con dos aberturas laterales que sirve como soporte a una doble pantalla, también en plástico,  que distribuye la luz. El modelo KD 27 se  concibió para poder apilar varias lámparas. Actualmente fuera de producción.


Época

El movimiento Pop-Art tiene sus inicios en los originales anuncios publicitarios de los años cincuenta y se caracteriza por la pintura en productos de consumo masivo; se trasladan elementos de la cultura popular que son identificables y comprensibles para el ciudadano común, a la categoría de arte. El máximo exponente de este movimiento –ilustrador de revistas y publicitario– fue Andy Warhol; polémico personaje y uno de los artistas mas influyentes del siglo XX que con sus serigrafías hace que el arte en serie popularice el arte.

El nuevo concepto estético del arte se traslada al diseño de objetos, y su poder de reproductibilidad hace que ya no sean objetos únicos, sino que se fabriquen en serie, aplicando en su elaboración materiales nuevos que responden a las necesidades y demandas de la época. Los diseñadores buscan un planteamiento joven y menos grave que el denominado “buen diseño”de los años 50. El diseño se traslada a lo cotidiano. El diseño Pop es fresco, colorido, innovador y buscaba un efecto inmediato. Llama la atención y genera un deseo de compra compulsivo. Pero también es efímero, y por lo tanto obsoleto a corto plazo y desechable. Esto, en lugar de producir una devaluación cultural del movimiento, reafirma su valor que se refuerza en la industrialización y la reproducción.

Muchos diseñadores optaron por el plástico como principal elemento constructivo ya que las nuevas técnicas de modelado lo convertían en un elemento dúctil, barato, y fácil de reproducir. Los colores chillones y las formas cercanas al Pop Art acapararon la estética del momento y desterraron los últimos vestigios de la estética de postguerra. Con sus connotaciones antidiseño contrarrestó el “menos es más” del movimiento moderno y condujo inevitablemente al diseño radical de los años 70.

Diseñador

Joe Colombo, (Milán, 1930-1971) se formó como pintor en la academia di Belli Arti di Brera en Milan hasta 1949 y, posteriormente, estudió arquitectura en el Politécnico de Milán hasta 1954. En 1951, se unió al Movimento Nucleare, fundado por Sergio D´Angelo y Enrico Baj. Durante los cuatro años siguientes, se dedicó activamente a la pintura y escultura expresionista abstracta, y expuso su obra con otros miembros del grupo en Milán, Como, Brescia o Bruselas. En 1955, se asoció al Art Concret Group. pero hacia 1958 abandonó la pintura para dedicarse al diseño.

Joe Colombo es un icono para los diseñadores, un artista polifacético y un precursor de una visión futurista del mundo, Colombo fue un sprinter. Vivió la vida a toda velocidad. Sus diseños de espacios dinámicos y muebles flexibles y rodantes reflejaban esa afición a ir deprisa que le llevaría a viajar por el mundo y a diseñar coches de carreras. A este arquitecto no le interesaba el pasado, y en el presente sólo sabía leer el principio del futuro. Pero no tuvo futuro. Un ataque al corazón le impidió inaugurar la exposición Italia: el nuevo paisaje doméstico, que preparaba para el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Colombo murió de un infarto el día que cumplía 41 años. El futuro que tanto le gustaba, sólo había conseguido vivirlo en su imaginación.

Vaticinó el uso continuo de los teléfonos móviles y el teletrabajo. Diseñó interiores flexibles, comprimidos y con habitaciones que podían variar su tamaño y su colocación dentro de un mismo piso. Con muchas de esas ideas se construyen hoy los diseños más vanguardistas. Pero Colombo no dibujaba utopías: muchos de sus muebles todavía se producen. Ideó estanterías circulares que se cuelgan del techo, copas con un pie descentrado para poder sujetar vino y cigarrillo con la misma mano. Creyó en el plástico como en un material moderno, revolucionario y eficaz.

Experimentó con nuevos métodos de fabricación y técnicas de construcción. De hecho experimentó incluso con su nombre. Lo de “Joe” le llegó por casualidad. Se lo pusieron sus alumnos del Politécnico de Milán. Tenía el pelo rojizo y el aplomo que atribuían a los norteamericanos. Y a él le gustó tanto la broma que empezó a firmar Joe, al principio, combinado con su nombre real, Cesare.

Lámpara KD 27 Joe Colombo para Kartell, 1967

Medidas :  26 x 23 cm.
Estado original sin grietas ni desperfectos.
Funciona perfectamente.

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