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Maquina de escribir Valentine, Ettore Sottsass y Perry King para Olivetti, 1961

Descripción del Producto

La Olivetti Valentine es un famoso modelo de máquina de escribir portátil, lanzada por la firma italiana Olivetti. Se produjo por primera vez en 1969, y fue diseñada por Perry King y Ettore Sottsass, convirtiéndose en un clásico en la industria del diseño.

Ettore Sottsass quería romper con los viejos ideales de como trabajar en las oficinas y la Olivetti Valentine crearía una manera más flexible de trabajar, puesto que era ligera y portátil. Sottsass decía: “La Valentine se ha diseñado para todos los ambientes, menos el de oficina”.

El primer modelo fue producido en un color rojo brillante, muy distante a los colores discretos que caracterizaban las máquinas de escribir. Se puede suponer que Ettore Sottsass eligió ese color influenciado en la cultura pop de los sesentas.

En lo que respecta a lo tecnológico no había novedades, el Valentine estaba basado enteramente en un prototipo anterior de Olivetti llamado “Lettera 32″. La novedad estaba en otro plano, era peculiar y tenía tanto de accesorio de moda como de máquina de oficina. El modelo se lanzó a través de afiches dibujados por el famoso diseñador gráfico Milton Glaser (ver fotografía de al lado), famoso por su “I love New York” logo.

Pese a costosas campañas publicitarias, la venta del modelo Valentine nunca alcanzó los niveles deseados, algunos argumentaban que el precio era demasiado alto, otros que su tecnología no estaba a la par con el precio.

Hoy en día, la Valentine de  Olivetti es considerada un clásico del diseño industrial y está representada en los más reconocidos museos modernos de todo el mundo, entre ellos el MOMA de Nueva York. Olivetti dejó de fabricarla en 2001.


Época

El movimiento Pop-Art tiene sus inicios en los originales anuncios publicitarios de los años cincuenta y se caracteriza por la pintura en productos de consumo masivo; se trasladan elementos de la cultura popular que son identificables y comprensibles para el ciudadano común, a la categoría de arte. El máximo exponente de este movimiento –ilustrador de revistas y publicitario– fue Andy Warhol; polémico personaje y uno de los artistas mas influyentes del siglo XX que con sus serigrafías hace que el arte en serie popularice el arte.

El nuevo concepto estético del arte se traslada al diseño de objetos, y su poder de reproductibilidad hace que ya no sean objetos únicos, sino que se fabriquen en serie, aplicando en su elaboración materiales nuevos que responden a las necesidades y demandas de la época. Los diseñadores buscan un planteamiento joven y menos grave que el denominado “buen diseño”de los años 50. El diseño se traslada a lo cotidiano. El diseño Pop es fresco, colorido, innovador y buscaba un efecto inmediato. Llama la atención y genera un deseo de compra compulsivo. Pero también es efímero, y por lo tanto obsoleto a corto plazo y desechable. Esto, en lugar de producir una devaluación cultural del movimiento, reafirma su valor que se refuerza en la industrialización y la reproducción.

Muchos diseñadores optaron por el plástico como principal elemento constructivo ya que las nuevas técnicas de modelado lo convertían en un elemento dúctil, barato, y fácil de reproducir. Los colores chillones y las formas cercanas al Pop Art acapararon la estética del momento y desterraron los últimos vestigios de la estética de postguerra. Con sus connotaciones antidiseño contrarrestó el “menos es más” del movimiento moderno y condujo inevitablemente al diseño radical de los años 70.

Diseñador

Ettore Sottsass (Innsbruck 1917 – Milan 2007) Fue uno de esos nombres que dieron al diseño italiano fama internacional y ayudaron a definir el así llamado Italian style. Estudió Arquitectura en la Politécnica de Turín y en 1947 abrió su primer estudio de arquitectura en Milán. En una reciente entrevista publicada en la antología de diseño italiano Il Modo Italiano (Skira ediciones), recordó aquellos años de la posguerra como “muy difíciles” y dijo que se dedicó al diseño de objetos por “falta de dinero”.

Fue entonces cuando su trabajo conquistó la atención del empresario italiano Adriano Olivetti, con el que empezó una colaboración de 30 años y de la que se recuerdan la célebre computadora Mainframe Elea 9003, y la máquina de escribir portátil Valentine (hoy expuesta en el MOMA). En aquellos años, la firma Olivetti se convirtió en el principal vehículo para los creativos italianos hacia el exterior.

Fue un artista ecléctico y poliédrico, pasó del racionalismo al pop. También fue un fotógrafo apasionado: con su mujer Fernanda Pivano viajó por Estados Unidos y conoció los mayores representantes de la beat generation, de Allen Ginsberg a Jack Keruac y Gregory Corso.

En los años ochenta fundó el grupo Memphis junto a los grandes diseñadores Hans Hollein, Arata Isozaki, Andrea Branzi y Michele de Lucchi, entre otros. Con este grupo se revolucionó la idea del mueble contemporáneo con piezas que pronto se convirtieron en iconos de la modernidad. Es de esta época la librería Carlton, uno de sus objetos más famosos. “Para mí, el diseño es una forma de discutir la vida”, decía Sottsass, “es una forma de discutir la sociedad, el erotismo, la política, la comida y el diseño mismo”.

Como arquitecto, aprendió la profesión de su padre, y todavía muy joven se colocó en la corriente del radicalismo. En su estudio milanés, Sottsass y Asociados, desarrolló una visión “antropocéntrica” de la arquitectura que intenta establecer una relación entre naturaleza y construcción.

Maquina de escribir Valentine, Ettore Sottsass y Perry King para Olivetti, 1961

En perfecto estado con normales señales de uso
Incluye caja de transporte a la que le falta un asa
Funciona perfectament

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