Selección del momento

Un cubo de cristal vertebra el espacio en nuestro útlimo loft en el Eixample

Nuestro punto de partida era una oficina abarrotada de divisiones y con una terraza techada y compartimentada con paneles que era usada como varios despachos. Nuestro cliente quería un espacio diáfano, sin ningún tipo de divisiones y, además, aprovechar al máximo la luz natural. Sin embargo quería mantener una cierta separación entre la zona pública y la privada.

Convinimos en que dicha separación debería hacerse evidente para los invitados de una forma amable,  sin utilizar pareces ni cerramientos móviles.

Nuestra solución fue crear un cubo. Un cubo de cristal blanco como un tótem que no llegara al techo, y cuyos cuatro lados separaran visualmente las diferentes zonas del espacio,  sin limitarlo. Al mismo tiempo el cubo contenía las zonas más privadas, el inodoro y la ducha, fuera del alcance de las miradas, sin por ello dejar de despertar la curiosidad. Una solución original y técnicamente muy compleja de la que estamos muy contentos.

El resultado completo podréis verlo en el apartado de interiorismo donde llegaréis a través del menú o simplemente clicando el enlace de este título.

Espero que os guste.

Icónicos

«A mi no me gustan los baños, me gustan los pasteles de fresa»

Si hay algo que se nos da bien en Last es escuchar. En las fases previas de los proyectos solemos implicar a todos los miembros de la familia. Pasamos largo tiempo de conversación, desde donde van aflorando las ideas, los gustos, las inquietudes, los deseos…  Y todo eso intentamos transformarlo en un espacio acogedor para todos y cada uno de sus miembros.

Cuando en uno de nuestro proyectos teníamos que remodelar el baño que sería para las niñas de la familia, y le preguntamos a  la más pequeña cómo le gustaría que fuera su baño, ella nos dijo:

» A mi no me gustan los baños, me gustan los pasteles de fresa»…

Y esto es lo que hicimos.

En el apartado de interiorismo podréis ver el resto del proyecto.